Etiquetas

, ,

Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos encontrado solos. Unos más que otros. En ocasiones mirabas por internet cosas para comprenderte mejor, a veces solo imágenes… ya os digo que en un buscador de internet no encontraréis ninguna imagen que sea capaz de sintetizar todo lo que la “soledad” significa. Porque a veces en la soledad no nos tenemos ni a nosotros mismos, y eso es algo que google parece no comprender cuando le digo que me muestre lo que siento.

Encontrarse solo, puede significar no encontrarse ni a uno mismo, y rara vez encuentro consuelo en textos e imágenes, que ponen al ser humano en el centro. En ese momento, el antropocentrismo es probablemente lo que más se odia, y a la vez más se envidia, y acabas viendo paisajes, donde solo hay un vasto horizonte poblado de montañas, bosques, niebla, hielo, y estrellas. Esas estrellas que te hacen perderte, el espacio, ese vacío que parece que te representa, que es capaz de entender la soledad que habita en esos momentos nuestro interior. Todo eso reflejado sobre la superficie del agua, ya sea de un lago, de un mar, o de un océano, uno siente el mismo impulso irrefrenable de lanzarse de cabeza, como si al zambullirse en el agua, o en el espacio, ese sentimiento fuese a dejarnos. Pero ni el agua, limpia la soledad, ni la atmósfera, consume el sentimiento. A veces solo nos queda esperar el momento de irse a dormir soñando que esa sábana haga las veces de ola, y de manto de estrellas.