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Cuando la discriminación es la solución, y la justificación solo existe en un espacio comprendido entre la realidad y la imaginación, donde solo llegamos cuando somos tan ignorantes que no somos capaces de pensar acorde a nuestros actos. En esta época de liberalistas y brillantes defensores de las palabras e ideas progresistas, existe un gran fallo, tan grande que; o estamos ciegos, o tenemos un severo y grave problema de concepción cognitiva: La imposición.

El diálogo es una

  1. Conversación entre dos o más personas que exponen sus ideas y comentarios de forma alternativa.

  2. Discusión sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución.

Creo que está bien claro, entonces ¿por qué coño tenéis la necesidad de imponer vuestras ideas, sesgando la información, fundamentándose en opiniones e ideas que no son vuestras, que no comprendéis y que solo conocéis en el mayor número de los casos porque ALGUIEN os dijo ALGO?

¿Por qué mi libertad de opinión queda disminuida por el hecho de pensar diferente al otro? AH si, porque no estamos dialogando, estamos compitiendo por ver quien tiene razón. Mmm… vaya, a si que si esto va sobre ver quien gana y quien pierde, estamos “discutiendo” sobre unas bases totalmente opuestas a las palabras que me estás vendiendo, pero claro, “la culpa es de la sociedad” porque así te ha educado. Entonces, ¿cómo coño puedes defender tus ideas si según tú, la sociedad no te deja actuar de otra manera? ¿Cómo demonios podéis defender ideas en las que no creéis?

La educación no es una adoctrinación, tenéis libertad para formaros, pensar, y actuar como vosotros queráis. La sociedad por capitalista que sea, no ordena pensar de una manera, porque sino, yo no podría estar escribiendo estas cosas que OH! van en contra de “la sociedad capitalista tan mala que tenemos.” El problema no es la sociedad, sois vosotros/as, incapaces de procesar y sintetizar la información a vuestro alrededor. Ya sea por ignorancia, incapacidad (retraso), o simple desencanto, (no engañáis a nadie, no se puede estar desencantado con la sociedad con menos de 25 años) no formáis vuestras mentes ni vuestros pensamientos, y después mis ideas sobre el papel, valen tanto como la de los demás, así como las mías, valen lo mismo que la de alguien más formado y preparado en este sentido.

Todos podemos pedir, pero pocos pueden conceder. Pensemos que siempre que ganamos para nosotros algo, alguien, al menos una persona, está perdiendo algo, y si uno puede perder, nosotros también, busquemos el bien común, el entendimiento mutuo, respetémonos, tanto a nosotros como a nuestras ideas, todas, y por una vez ganemos todos. Sin olvidar que dejamos de ser animales porque encontramos la razón, no la perdamos ahora por querer tener razón. A fin de cuentas no somos nada más que lo que vivimos.