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Ha vuelto, el vacío, rodeado de desencanto, lleno de tristeza, y sin gran motivo aparente. Un orbe de oscuridad.
La llamada de la desesperanza. El temor de la soledad. Nos encontramos inmersos en la inquietante calma del vacío emocional.
Una fuerza que atrae, que repele, que devora y regurgita, que juega con los sentidos, orbitan atraídos por su gravedad, expulsados pasado un tiempo.
No vemos el fin al ciclo.
Esperamos al paso del tiempo, como si las horas fuesen a dar solución natural a un problema existencial. Oculto en la nada.