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Acompañadme un rato en mis pensamientos.

Dentro de mi se han juntado demasiadas cosas poco compatibles. Esto provoca un estado de rareza que poca gente es capaz de sentir o experimentar a lo largo de su vida. Desde el más agónico de los vacíos interiores, hasta el más apático de los aburrimientos. Me siento poco más que un satélite en el universo. El tiempo pasa, lo veo, lo noto, los cambios de noche y día, el cansancio en mi cuerpo, aunque pequeño, presente. Sin embargo, mi mente no es consciente del tiempo. Todo cuanto hay dentro de mi no siente las agujas del reloj pasar. Como si me hubiesen desconectado todos los cables que unen unas partes con otras, mi cerebro desconectado del mundo exterior.

Imaginad ser una masa de hierros, esa masa tiene la forma que queráis vosotros, pero dentro vivís, eso os representa. Funcionáis como un ordenador, somos bastante parecidos a uno a fin de cuentas, pero continuad imaginando que funcionáis con baterías, y que estáis con la auxiliar, con la de emergencia, porque la principal, se ha roto, ha dejado de funcionar, o sencillamente le habéis pegado una patada y ha salido lanzada a algún lugar. Ahora sentid lo que esa maquina sentiría, sentid lo que ese vosotros dentro de esa maquina también sentiría, vuestra única forma de seguir viviendo, depende de una batería auxiliar que no sabéis cuanto más va a durar. Quizá no sois capaces de imaginar nada de eso, ni de sentir nada de eso, pues es lo más parecido a un planteamiento de terror-psicológico en alguna novela de ciencia ficción.

Si me habéis estado siguiendo hasta este momento y creéis haber sido capaces de conseguir eso, ahora deberíais de imaginar que sois uno con la maquina en la que vivís, y que la batería auxiliar deja de enviar potencia a zonas, y os priva de todo lo innecesario. Dejando lo básico que cualquier animal necesita; respirar, dormir, comer, beber, y sentir miedo y agonía, que de algún modo mantenga nuestras ganas de sobrevivir.

Pues bien, así me encuentro. Atrapado dentro de mi, al mismo tiempo que libre de las ataduras del tiempo. Lloro, sufro, grito, me desespero, tratando de sentir, o tratando de vivir… quizá tratando de que alguien venga a ayudarme. Noto como floto mientras me alejo de la realidad que os rodea, y la cual no queréis ver.