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absurdo, da.

(Del lat. absurdus).

1. adj. Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido. U. t. c. s.

2. adj. Extravagante, irregular.

3. adj. Chocante, contradictorio.

4. m. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado

¿Es absurdo qué la mente haga caso al corazón, qué algo así pueda suceder? ¿Es absurdo qué mi mente actúe como mi corazón, qué puedas llegar a pensar algo así en siete días?

Ciertamente me es complicado escribir sobre esto porque cuando escribía sobre algo así siempre lo hacía con el corazón, y entonces las palabras volaban sobre la hoja y dijese lo que dijese, tenía sentido. Ahora mi cabeza expresándose como mi corazón, carece de sentido, de fluidez, como atado por unas cadenas auto-impuestas, siendo perseguido por mi propio ser, mi mente huye tratando de buscar ese salto al vacío que haga que las palabras caigan sobre estas lineas formando algo medianamente sensato.

Imbuido por lo que denominamos pasión, yo, incapaz de controlar mis pasiones, me dejo llevar y es ahora que tengo que encontrar ese equilibrio interior sin perderme a mi mismo, para no perder lo que acabo de encontrar. Como un martillo machacante cae sobre mi la constante idea de “hacerlo bien”, solo tenemos una oportunidad para todo, me digo, un paso en falso implica perderlo todo. Como programados, carecemos de oportunidad para el fallo, una vez iniciado el programa un error desbarata el sistema. Caemos, olvidados, perdidos, desorientados.

Veo ese rostro. Perfección para mi ojos, mi mente cae en el mayor de los silencios, los sentidos recorren el sistema nervioso, mi cabeza es capaz de sentir lo que pienso. Maravillosamente fascinado por lo que veo. Fascinantemente cautivado por lo que leo. Una ola brillante choca contra mis sentidos, no tengo la fuerza para aguantar la arremetida de las sensaciones, la marea me arrastra a una espiral de descontrol absurdo.

Deseo que el tiempo pase rápido, quiero saber si moriré ahogado, o si conseguiré llegar a la orilla. No se si dejarme llevar por la corriente, una parte de mi lo haría, sabe de lo imposible de nadar contracorriente, de luchar contra la naturaleza. Hay océanos que no han nacido con el propósito de ser navegados, pero todo navegante dirá que toda agua, mar u océano puede cruzarse.

Veo en el cielo sus ojos, en el mar sus pensamientos, y ahogado en ellos miro al cielo alzando los brazos. Deseo lo que veo, el cielo más bello y perfecto que mis ojos jamás han visto, pero amo el agua que me rodea. Con miedo a nadar entre ambos. ¿QUÉ TEMO? La realidad. Saber que no hay orilla, que no hay final, y me perderé entre cielo y agua, ahogado en el cielo, cayendo al mar, confundido y desorientado llegará el día que me deje llevar por la corriente y será entonces cuando necesitaré su mano para que dicte sentencia.

La naturaleza no sabe de su belleza, no conoce su importancia, ni es consciente de las fuerzas que crea. Para los mortales no existe nada más bello, y puede ser que esta mortalidad sea lo que me aleje de ella.


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