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Muchas veces me han preguntado como es vivir solo, si es complicado, que cómo lo aguanto, etc, y mi respuesta siempre es la misma, “te acostumbras.”

Obviamente nunca llegas a acostumbrarte a la soledad, o a estar solo, sencillamente se hace más llevadero. Son ya tres años así, el principio siempre es complicado. Las primeras semanas dejas la tele puesta para que haya ruido en casa, quizá alguna semana te entra miedo de andar por la casa a oscuras. Llegas a casa después de un día cansado y entonces recuerdas que tienes que ponerte a hacer todas las cosas que no has hecho. Tienes una temporada que te sientes más solo de lo normal y haces o buscas cosas que nunca has hecho antes. En fin, son diferentes maneras de sobrellevarlo.

Por supuesto que tiene sus ventajas, pero tantas como inconvenientes. Los momentos de “bajón” son siempre más duros y más fuertes porque no tienes a nadie cerca, eso pues puede ser algo bastante malo. Por contra cuando haces algo que se disfruta más solo, pues te lo pasas mejor. El silencio, a veces bueno, a veces terrible. A veces te planteas preguntas como y si tuviese pareja, podría usar la casa más? Son cosas que vienen y van de la mente. Vivir solo, se convierte en una rutina. Más llevadera con pareja, más difícil sin. Pero uno se acaba acostumbrando.

Eso si, la experiencia de vivir solo en Barcelona (en la residencia de la UAB), de los peores momentos de mi vida. Si se vive solo, estar en un sitio que haga sol y buen tiempo, importa y mucho. Cosas tan simples como la luz del sol, aunque inconscientemente, nos pueden animar.

Por supuesto todo esto solo es en casa. Fuera uno se olvida por completo de que vive solo si pasa el tiempo con amigos y gente.


Ahora a los listos que dirán; pues búscate un compañero de piso. No puedo porque no estoy viviendo en un piso de alquiler, es un piso familiar, y no puedo alquilar ninguna habitación.