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Lo que antes era una molestia, ahora es un problema. Soy responsable de un número limitado de cosas. No depende de mi lo que algunas personas puedan querer, como tampoco depende de mi lo que ciertas personas puedan pensar o interpretar. Pero hay un problema, y es que si puedo ser responsable de otras tantas cosas.

En menor o mayor medida puedo afectar cuanto se puede reír una persona, o cuanto puede sonreír, o si gracias a mi tendrá un mal día, o uno bueno. Pequeños detalles son los que hacen el día a día, y son los que en un gran número de ocasiones deciden como ha sido nuestro día. Hay detalles que pasan desapercibidos porque son parte de nuestra personalidad, forman nuestra persona, pero para alguien pueden significar una alegría, por pequeña y efímera que sea. Por eso no nos rodeamos de cascarrabias y gruñones o bordes, porque ese pequeño detalle, puede hacer que cuando lleguemos a casa, nos quitemos las zapatillas y nos tiremos en la cama, nos haga pensar que malo ha sido nuestro día porque solo hemos escuchado quejas y gente poco agradable. En cambio, si todo eso lo invertimos y nos rodeamos de esa gente alegre, que siempre tiene una sonrisa, que nos hace reír, quizá no nos daremos cuenta, pero ellas, esas personas, estarán haciendo de nuestra vida un lugar mejor.

¿Dónde me lleva todo esto? (pregunta obvia) (Respuesta aun más obvia) A ningún lado. Esto tan solo nos/me da una conclusión o reflexión, y es que nuestra personalidad está estrechamente relacionada con la vida de las personas. ¿Qué me tiene que importar a mi la vida de las personas? Es complejo, debido a años de pensar que era un inútil, buscaba sentirme útil para alguien, de la forma que fuese, y durante años no encontré ninguna forma. Seguramente habría sido peor si hubiese tenido mejor cuerpo, porque entonces me habría dado por darme al placer ajeno. (Es una de mis teorías. En realidad la única. Se me acaba de venir a la mente.) Pero hasta ahora, hasta hoy mismo, no se me ha ocurrido que la mejor manera de ser útil para alguien es siendo yo mismo. Después de desistir, es cuando encuentro la solución.

Todo esto es parte de una evolución, un cambio, una maduración sobrevenida, o quizá es que ya tocaba. Pero causada por un cúmulo de factores en relación a una serie de ideas, sentimientos, y personas. Si hace tres semanas me hubiesen dicho que por conocer a una persona iba a cambiar tan repentinamente, jamás lo habría creído. Pero como un efecto dominó, según las fichas iban cayendo, y avanzaba, todo se movía, se reorganizaba y sorprendentemente, las fichas no están formando un negro camino zigzagueante con bordes estridentes. Poco a poco, van creando algo que nunca pensé que podía estar dentro de mi.

El camino aun está formándose, cada día es una ficha más que cae, algo nuevo que aprendo, o una realización que se afianza, y todo, como ya dije hace un tiempo, por unas personas que llevan en mi vida más de un año o apenas unas semanas.