Etiquetas

,

Han pasado muchos años, muchas situaciones, lagrimas y lamentos. Golpes de los que pensaba que nunca me iba a recuperar. Acepté mi propia fragilidad… y al fin, después de renegar de cuanto había en mi vida y actuar bajo unas ideas, siento que he dado mi primer paso para madurar.

Lo gracioso es que ha sido cuando he dejado de actuar bajo esas ideas, cuando he dejado de renegar de cuanto había en mi vida, de cuando acepté y dejé pasar todo mi pasado, y cuando he comprendido ciertas “cosas” importantes gracias a unas personas, que he logrado lo siguiente. Pero para hacerlo aun más irónico, ha sido cuando una persona rubia natural ha entrado en mi “círculo”, que he cambiado a mejor, que mi vida ha cambiado y los cimientos de todo cuanto había construido, los han derruido para dejar paso a todo cuanto tienen que enseñarme, y yo aprender.

Durante veinte años aprendí a temerlos y odiarlos. Crearon parte de mi infierno y de mi caos, pero es ahora que en apenas cuatro años, esa visión, esa idea, ese temor, ha dado un brusco cambio de 360 grados y jamás querría que esas dos personas rubias, se fuesen de mi vida. Pues a día de hoy tengo el placer de poder llamar a ambas, verdaderas amigas. Aunque me quede tantísimo por conocer de una persona, hay sentimientos que no engañan. (Género femenino porque personas es femenino. Que os conozco y os gusta mucho interpretar cosas.) 

Pero por fin tras todos estos años, estoy orgulloso de mi mismo por comenzar a ser como me gustaría ser. Aun me queda mucho camino por delante, mucho que aprender, recorrer, conocer y vivir. Pero no todos los días se está un paso más cerca. No todos los días conoces a personas como ellas, y no todos los días uno está orgulloso de si mismo, y mucho menos uno tiene la suerte de tener a personas así en su vida.