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Ahora tratemos de hacerlo simple y sin tanto adorno. Se lo que tengo que hacer, se que tengo que dejar de pensar, y aunque parezca mentira, estás últimas dos semanas había dado un gran paso. Había llegado ya a un punto en el que comprendí lo que necesitaba y fui relegando y retrocediendo mis pensamientos de vuelta a mi cabeza, lejos de mis impulsos y acciones.

Por tanto lo que se dijo ayer, no es más que una ratificación de cuales son los siguientes pasos que tengo que dar. En que tengo que dejar de ir pensando. En el fondo me alegro de ayer, de las personas con las que comparto momentos y situaciones y pensamientos, y es agradable. Se que llega el verano y no es algo muy bueno para mi, pero si antes de que llegue consigo haber avanzado la suficiente, solo me quedará seguir adelante.

A pesar de que se volvió a cumplir la máxima de “siempre pronto o siempre tarde pero nunca en el momento adecuado”, no me importó. He ido comprendiendo ciertas cosas y aceptándolas, que es lo importante en estos casos. El paso más importante ya está dado, que es haber dejado de pelearme con el mundo y lo que pasaba. Ahora solo me queda aprender de las personas adecuadas, que son de las que me he ido rodeando y se han mantenido a mi lado estos años.