Etiquetas

En la anterior entrada sobre este título, comenté que hablaría sobre este tema del cuerpo, de mi cuerpo y en fin… pues ahí va…

Es entonces cuando miro mi muñeca y me odio. Como muchas personas en el mundo, yo soy uno más entre los que odian su cuerpo. En este caso, de manera inversa a la gran mayoría.

Se puede decir que una gran mayoría de las personas que odian su cuerpo lo hacen porque se ven gordas, y es entonces cuando surgen gran parte de los trastornos alimenticios que casi todos tenemos, si miramos una hoja que nos los enumera. En mi caso, no es por estar gordo, sino por lo contrario; estar demasiado delgado. La gente no duda en juzgar a alguien que llama gorda a otra persona. Es un insulto, dicen, piensa en como le puedes hacer sentir, dicen. Hasta donde yo se, el antónimo de gordo es flaco o delgado, y que yo sepa no estamos en argentina (por lo de flaco), pero cuando alguien, al menos a mi, me dice “ey que delgado estas”, o similares, me sienta igual que si le dices gordo a alguien. Un gordo no está gordo porque quiera, yo no estoy delgado porque quiera, es porque nos ha tocado este cuerpo, este metabolismo, y es jodidamente complicado cambiarlo.

Perder peso es algo relativamente sencillo. Dieta sana y ejercicio. Para engordar, es lo mismo, dieta sana y ejercicio, con el pequeño inconveniente de que uno tiene que meterse en el cuerpo aun más comida y calorías, y es algo agotador y extenuante. Después de un mes tratando de engordar de forma natural, le coges asco a la comida, porque al cuerpo le provoca un estrés, que se traslada a la mente también, y empiezas a desmoronarte. Después, si se opta por engordar por vías menos naturales, es a costa de cargarse el hígado. Conclusión? Que volveré a intentar engordar en cuanto pueda por medidas poco naturales, porque ya no me queda nada que perder y estoy muy muy cansado.

Supongo que la pregunta que sigue a continuación es obvia. ¿Por qué? Porque puedo contar con ambas manos el número de mujeres que me han rechazado por estar más delgado que ellas, porque no puedo contar con las manos el número de veranos que no he ido a la playa por vergüenza, porque odio que la gente me mire como si fuese un experimento de laboratorio, joder ya se que soy muy blanco y delgado, no hace falta recrearse mirando. Porque las playas están llenas de “tetes” y putas que no dudan en hacer la gracia fácil o reírse. Porque me tendría que dar lo mismo, y ahorrarme los pensamientos de muerte que me suben en esos momentos, pero no puedo evitarlo, porque me han enseñado que la opinión de los demás es importante.

Mi vida sería mucho más sencilla si al menos mi cuerpo fuese normal, pero se ha convertido en uno de los problemas recurrentes. Siempre he tenido dos enemigos, mi mente y mi cuerpo, son dos frentes totalmente opuestos, y ya sabemos que no se puede luchar en dos frentes al mismo tiempo. Pero volveré a intentarlo, porque quizá a la gente que me quiere le de igual, pero a mi no, y ha llegado un punto en mi vida, en que se ha convertido en una pelea personal y encarnizada.

Segunda pregunta. ¿Por qué? Pues porque quiero, y quiero hacerlo por unas razones más, que no se si llegaré a explicar, pero que son más personales, a parte de las mencionadas arriba. Se que parece una tontería pero para mi es algo importante por lo que significa. Porque sería un gran cambio y ya he creado en mi mente que sería un punto de inflexión en mi vida que me haría estar mejor de alguna manera o me haría las cosas mas simples, que no sencillas, sino que aportaría una simplicidad a lo que ahora es una causa más en una larga suma de cosas.