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¿Cuántas veces podemos cometer el mismo error? Dice el dicho que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Dice mi vida que soy de esos humanos que comenten el mismo error infinitas veces. Si al menos aprendiese! Lo macabro del asunto es que una parte de mi sabe que lo estoy cometiendo, pero esa parte se mantiene ajena, porque tengo esa otra mitad que siempre es y ha sido ingenua y no aprende, no cree, solo vive corriendo hacia delante. Entonces cuando uno mismo se golpea contra el suelo y según la velocidad a la que se iba y el tipo de caída, uno puede partirse la cabeza, el cuello, o quedarse en un simple golpe. Velocidad equivaliendo a cantidad de sentimientos y pensamientos relacionados con ese motivo que te hacía correr hacia delante. Una parte de mi siempre permanecerá sentada, expectante, calmada. Mi otra parte… correrá mientras le quede aliento en esta vida.

Este vez ha sido un tropiezo raro. No ha sido un golpe, más bien es la primera vez que el corredor se para, con el único propósito de caminar. Puedo notar sentimientos encontrados dentro de mi, pero son producto del desconcierto. Es la primera vez que no duele el golpe, sino el cansancio. Pero también es confuso, porque es como si la primera parte reflexiva, la que permanecía sentada, ha salido a acompañar al corredor. Es la primera vez que ese ser que nunca para, piensa. ¿Será capaz de enseñarle al que reflexiona, a pensar menos y correr más? ¿Podrán equilibrarse ambas fuerzas, que residen en mi interior, de manera natural? En vez de estar sobre un columpio con un litro de agua en cada extremo, ¿conseguiré ser dos litros de agua en el centro del columpio? Siendo sinceros, odio esa idea, prefiero ser 100ml repartidos equitativamente a lo largo del columpio. Ser capaz de adaptarme por completo a todo cuando acontece. Ser capaz de equilibrar la balanza moviéndome hacia donde fuese necesario.

Parece mentira, pero ya estamos casi a mitad de 2015, y he conocido a dos personas que creo que me han enseñado y van a enseñarme cosas. La primera persona, en pasado, la segunda persona, en futuro. No se exactamente que, quizá producto de mi ingenuidad a la hora de afrontar las cosas, quizá el corredor está volviendo a coger carrerilla, pero no me lo parece. Me parece que esta segunda persona puede ser importante. Por supuesto puede no serlo y en X meses desaparecer, quizá puede ocurrir algo y tan solo se queda en “conocida”, quien sabe. Solo el tiempo dirá, pero tengo ganas de seguir conociendo a esa persona, por lo que me transmite, por lo que veo, por lo que me río y hago reír, porque da gusta estar a su lado.