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Ahora es cuando tengo que aprender de mis errores, ahora es cuando tengo que acallar las voces que nacen de mi cabeza, las que me gritan inquisitivamente, las que me escriben con un filo helado aquellos pensamientos que quiero olvidar, que se que son mentira… o no?

Todos tenemos esa voz paranoica que nos susurra. Todos tenemos ese ser receloso, acaparador que debemos de controlar, pero que en ocasiones no podemos y nos hace preguntarnos tantas cosas. Nos hace querer con tanta fuerza algo. No dejando margen a la razón, porque no se concibe una vida donde esa persona no esté con nosotros.

Somos animales libres, somos animales con deseos, y yo solo soy un animal que piensa demasiado y que se queda mirando las estrellas demasiado tiempo. He malgastado demasiado tiempo en mis sueños y ahora soy incapaz de ser una persona normal. Tengo tantos defectos, manías, y paranoias, que se hace tan complicado no caer en la desesperación, en la obsesión, que se acaba entrando en una guerra contra tu propia mente.

Y ya no hablemos de cuando quieres sentir y no puedes. Cuando quieres colmar tus deseos sexuales pero algo dentro te responde que no sientes suficiente, que no estas preparado, cuando sientes miedo, vergüenza, indecisión. Para acabar en la casilla de salida una vez más. Si alguna vez dijese todo lo que pienso con respecto a mi sobre eso… algún día lo explicaré.