Y así llego a la última entrada. Aun quedaría escribir sobre una última persona… pero para eso aun quedan muchos años. Solo el tiempo dirá si este blog aguantará tanto.

Existe una lección, de muchas, que he aprendido, y es que todas las personas que consideremos dignas de estar en nuestra vida, aportarán algo. Durante años pensé que estando solo podría conocer todo el mundo, estudiar a las personas, comprenderlas mientras las odiaba. Entender como funcionaba la sociedad, y porqué se movían así las ruedas de nuestra existencia. Más tarde comprendí que en la época en la que estamos, no hay lugar para eso. La única forma de ser feliz, es aprender de las personas que te rodean, y de compartir momentos con aquellas que de verdad quieran pasar su tiempo contigo.

Existo desde hace muy poco, pero me ha dado tiempo a vivir bastantes cosas, más negativas de las que me gustaría, pero de todo he podido aprender, o sino, al menos recordar. Las personas van y vienen de nuestras vidas, a unas las querremos más, a otras las detestaremos, y otras no sean indiferentes, pero lo importante es no olvidar que estamos en este mundo para vivir y para sobrevivir, y una de las cosas en común, es que para ambas, es necesario aprender de lo que nos rodea.

Suena demasiado conclusivo, pero esta entrada jamás sera reescrita, ni retomada, ni olvidada. Como tampoco serán olvidadas todas aquellas personas que han formado y me han formado, que me han enseñado y me han respetado. Solo aquellos que temen demasiado al pasado, quieren olvidar las lecciones que la vida nos ha dado. En la tumba de nada valdrá haberse pasado la vida aprendiendo. Pero quien sabe que puede pasar con los conocimientos y la experiencia de haber vivido. Lo importante, es haber dejado un legado, y jamás olvidar.