Más tarde de lo que me gustaría, pero cuando mi mente y mi vida me ha dejado. Sobrepasa el número de palabras que me marco para una entrada, pero no había forma corta de escribir sobre ella, y no quiero alargar la entrada en el tiempo con partes en diferentes entradas.

Pues bien, hablemos de esa persona. Había pensado en decir su nombre, pero sencillamente no me encuentro con las ganas necesarias de jugar con las palabras para que queden bien los artículos que vaya a usar para sustituir su nombre, y si todos los demás han tenido nombre, ella también debería.

Primera Parte

¿Qué ha sido Sofía en mi vida? Hace relativamente poco que nos conocemos. Apenas cuatrocientos días, y en tan poco tiempo nos ha dado espacio a vivir experiencias que algunos jamás tendrán en su vida. Lo hemos pasado mal, muy mal, relativamente mal, pero también bien, y muy bien. Sobretodo sintiéndonos superiores a las demás personas que pueblan el mundo, y dándonos cuenta de que lo eramos. (Lo seguimos siendo.) Pero dejemos para más adelante si se da el caso aquellas cosas que hemos podido vivir.

¿Qué ha aportado Sofía a mi vida?

La DRAE define así:

hedonismo.

(Del gr. ἡδονή, placer, e -ismo).

1. m. Doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida.

Quiero empezar por esto, porque quiero que esto salga lo primero. Ella me ha enseñado que el placer existe. Que una vida basada en la búsqueda exclusiva del hedonismo tiene sentido y significado. Que todos podemos elegir ese camino, que solo unos pocos lo persiguen, que otros temen, y otros tantos nunca lo descubren por falta de motivación, ideas, libertad, o sencillamente porque “nacieron planos.”* Su presencia en mi vida, me hizo descubrir partes de mi que de otro modo jamás habría comprendido. Me hizo quererme a mi mismo, a mi cuerpo, y me dio un sentido de vida. Y no sabéis como de necesario es poder dar explicación a los deseos mas ocultos y menos “convencionales.”

Segunda Parte

Existe una pregunta que yo me hago, ella se hace, y todos aquellos que conozcan nuestra historia real se pueden preguntar. ¿Qué somos? ¿Qué es ella para mi?

Hay un problema, y es que no existe respuesta dentro de mi que sea capaz de satisfacerla a ella y satisfacerme a mi. Yo se muy bien que quiere ella, o al menos lo sabía hasta hace un tiempo. Tampoco es como si lo hubiese escondido. Siempre hemos tenido una relación extremadamente abierta y sincera. Lo que siempre ha implicado unas grandes dosis de dolor. Lamentablemente parece que más para ella. Supongo que mi actitud despreocupada, mi falta de empatía** hacia lo que me rodea, y mis constantes dudas sobre mi existencia, son los principales responsables. Yo no he sido justo con ella. Los dos hemos cometido nuestros errores a fin de cuentas.

Volviendo al tema, Sofía me ha enseñado que no se puede tener todo lo que se quiere. Mi Ego, máximo exponente de soberbia, se encontró con la realidad de que para tener todo cuanto queremos, tenemos que dar algo de igual valor a cambio. Algo razonable y en concordancia con mi entendimiento del equilibro, pero que él no comprendía. Pues solo comprendemos que mientras ganemos, podemos quitar cuanto necesitemos. La cuestión, y el punto rocoso del asunto, viene cuando aquello que quieres, está basado en otra persona. ¿Cuánto de nuestra vida estaríamos dispuestos a dar para tener aquello que queremos? y si ¿Aquello que queremos choca directamente con otra cosa que queremos por igual y depende al mismo tiempo de otra persona?

Difícil dilema. No hacer nada, nos deja sin nada. Hacer algo, implica perder lo opuesto. Querer tener ambos, implica hacer daño a una parte, e inevitablemente a la otra parte. Sofía me ha planteado el mayor dilema de mi vida.

A pesar de todo, he encontrado en ella a la persona que todos necesitamos en nuestra vida. Esa persona que cruza la barrera de ser simplemente “la mejor amiga/el mejor amigo” que se puede tener. Si tuviese que explicar que somos, diría que somos dos piezas que encajan perfectamente a simple vista, formando un puzzle sencillo. Pero nada en la vida es tan sencillo como un puzzle de dos piezas, y todo tiene una cara superior, y otra inferior.***

Tercera Parte

Es complicado calibrar cuanto te puede “marcar” alguien, por eso prefiero decir que Sofía es la persona que a día de hoy, más ha aportado a mi vida, y que siempre lucharé egoistamente por retenerla en mi vida. Obviamente me estoy dejando mucho, y no he contado otras tantas cosas. Pero para hacerlo bien, tendría que hablar desde el principio de todo cuando la conocí, hasta este mismo día de hoy. Y eso daría más para un libro, que para una entrada de en un blog. Así que quien quiera saber más, tendrá que conformase con esto, o preguntarme.

En algún momento próximo, la última entrada a modo de conclusión.


*Nueva definición que me gusta aplicar a un tipo de personalidad secundaria.
**El porqué de mi falta de empatía lo explicaré en otra entrada.
***Odio tener que explicar los pequeños detalles de las frases que escribo, pero esta vez me parecía necesario darlo masticado.