Escuchando la respiración de la máquina. El sube y baja del aire activando el resorte que mantiene el ciclo de forma infinita mientras la corriente siga fluyendo. Acostado en una cama desconocida, mientras el viento aúlla salvajemente, e impulsa a los demonios contra mi ventana, queriendo arrancar el marco de aluminio, reclamando el cuerpo que yace entre las sabanas blancas, en la penumbra de la habitación. El interminable sonido secuencial de otra máquina, ensordecedor para mis oídos, escuchar el latido de mi corazón perdido. El eco resonando por las esquinas vacías mientras la humedad y calor van ganando terreno a la ligera brisa que sale de entre una pequeña rejilla situada encima de la puerta. Un universo ante mis ojos, cientos de millones de luces y sombras, destellos y explosiones de colores saturados y desvanecidos, perdidos en las pupilas. Todo se derrumba a mi alrededor mientras las garras destrozan la puerta de entrada al único infierno que mis ojos han visto y el demonio comienza a bailar sobre mi cama.

2014demonbed